Si puedo otorgarle a alguién la categoría de ídolo, ese sería, sin dudarlo, Magic Johnson, no recuerdo el año con exactitud que descubrí que había una persona al otro lado del mundo, que tenía una habilidad asombrosa para un deporte por el cuál, yo ya mostraba mucho interés, y que hacía que destacase por encima de los demás, y no me refiero en estatura, jeje, ya que desde mi primera etapa de alevín ya era el más bajito, por lo que me ví condicionado a desarrollar mi juego en el puesto de base, playmaker, y estoy seguro de que si la naturaleza en forma de genes me hubiese obsequiado con esos 2,06m como a nuestro protagonista, también hubiera elegido jugar en esa posición.
Vivía por aquel entonces en Tenerife, más en concreto en un pueblecito llamado Bajamar, sólo había 2 canales de TV, la 1 y la 2, y esta última comenzó a retransmitir los partidos de la NBA, en un programa presentado por la persona que más me ha hecho vibrar retransmitiendo un partido, Ramón Trecet, en "Cerca de las estrellas", con aquel arranque de secuencias memorables que me dedicaba a reproducir al ritmo de Faith, de George Michael.
La cita comenzó los viernes por la noche, más bién en la madrugada, pero yo no tenía problemas porque mi padre no sólo me permitía verlo, sino que compartíamos sofá y pantalla, además de asombro y admiración por esos jugadores que estaban a años luz del baloncesto que se praticaba por aquí, en la vieja Europa.
El estreno no pudo ser mejor, un Celtics-Lakers de temporada regular sí, pero la rivalidad entre ambos conjuntos hacía de cada partido, una gran final y así fué, partido igualado, y marcador más que apretado hasta los últimos segundos, 3 para ser exactos, Lakers sacan, perdiendo de 2, saque de centro, jugada dibujada por Pat Riley, Magic corta por fuera de la zona hacia el balón, se lo entrega Worthy y en carrera se levanta, tira, y encesta a tabla desde casi 8 metros pese al punteo del tiro de Larry Bird.
Vivía por aquel entonces en Tenerife, más en concreto en un pueblecito llamado Bajamar, sólo había 2 canales de TV, la 1 y la 2, y esta última comenzó a retransmitir los partidos de la NBA, en un programa presentado por la persona que más me ha hecho vibrar retransmitiendo un partido, Ramón Trecet, en "Cerca de las estrellas", con aquel arranque de secuencias memorables que me dedicaba a reproducir al ritmo de Faith, de George Michael.
La cita comenzó los viernes por la noche, más bién en la madrugada, pero yo no tenía problemas porque mi padre no sólo me permitía verlo, sino que compartíamos sofá y pantalla, además de asombro y admiración por esos jugadores que estaban a años luz del baloncesto que se praticaba por aquí, en la vieja Europa.
El estreno no pudo ser mejor, un Celtics-Lakers de temporada regular sí, pero la rivalidad entre ambos conjuntos hacía de cada partido, una gran final y así fué, partido igualado, y marcador más que apretado hasta los últimos segundos, 3 para ser exactos, Lakers sacan, perdiendo de 2, saque de centro, jugada dibujada por Pat Riley, Magic corta por fuera de la zona hacia el balón, se lo entrega Worthy y en carrera se levanta, tira, y encesta a tabla desde casi 8 metros pese al punteo del tiro de Larry Bird.
IM-PRE-SIO-NAN-TE.
A partir de ese día no volví a faltar a la cita todos los viernes noche, y mi pasión por el Basket fué en continuo aumento, siempre con la mirada puesta en los grandes jugadores que se disputaban por aquellos años el anillo de la NBA, y en especial, en las jugadas de Showtime, que protagonizaba mi equipo favorito, Los Angeles Lakers, con la dirección de Pat Riley, y con Magic sacando lo mejor de su chistera, ya fuera con un contraataque finalizado por él, o con un “not look pass” a Worthy, a Green, a Cooper o a Scott, cuando no se sacaba un “mini sky-hook”, o con un triple tras ese pasito atrás, o un balón al poste bajo para el auténtico sky-hook de la mano del gran Jabbar.
A partir de ese día no volví a faltar a la cita todos los viernes noche, y mi pasión por el Basket fué en continuo aumento, siempre con la mirada puesta en los grandes jugadores que se disputaban por aquellos años el anillo de la NBA, y en especial, en las jugadas de Showtime, que protagonizaba mi equipo favorito, Los Angeles Lakers, con la dirección de Pat Riley, y con Magic sacando lo mejor de su chistera, ya fuera con un contraataque finalizado por él, o con un “not look pass” a Worthy, a Green, a Cooper o a Scott, cuando no se sacaba un “mini sky-hook”, o con un triple tras ese pasito atrás, o un balón al poste bajo para el auténtico sky-hook de la mano del gran Jabbar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario